Las comunidades energéticas entran en una nueva etapa: profesionalización y servicios más allá del autoconsumo

Tras el crecimiento experimentado durante los últimos años, el reto pasa ahora por consolidar los proyectos existentes, profesionalizar su gestión, diversificar actividades y desarrollar modelos de financiación que garanticen su sostenibilidad.

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Esta ha sido una de las principales conclusiones de la III Cumbre de Comunidades Energéticas, organizada por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y la Agencia Andaluza de la Energía en Sevilla, que ha reunido a administraciones, empresas, expertos y comunidades energéticas para analizar los retos regulatorios, técnicos y económicos que determinarán el desarrollo del modelo durante los próximos años.

España cuenta ya con 837 comunidades energéticas, 182 más que hace un año, y una de cada diez localidades dispone de una iniciativa de este tipo. Además, el 65,5% opera en municipios rurales y más de la mitad desarrolla o prevé desarrollar actuaciones contra la pobreza energética, según los datos del III Informe de Indicadores del Observatorio Energía Común de ECODES. 

La apertura institucional ha contado con Jorge Paradela, consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía, quien ha destacado que Andalucía roza las 2.000 instalaciones de autoconsumo compartido y supera ya el objetivo de potencia previsto para 2026. 

“Desde el Gobierno andaluz tenemos el firme convencimiento de que es el momento de dar un paso más de la mano del autoconsumo compartido y las comunidades energéticas, para seguir avanzando y que la generación distribuida llegue a las familias, ayudándoles a reducir su factura energética y para que las pymes e industrias puedan incrementar su competitividad” ha indicado el consejero. “Por ello, pusimos en marcha la Hoja de ruta para el desarrollo del autoconsumo colectivo y las comunidades solares y de energía en Andalucía”.

La apertura ha contado también con Fernando Mañes, delegado de Financiación Europea, Agenda Urbana y Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de Sevilla, quien ha subrayado que “las Comunidades Energéticas son fundamentales y tenemos que impulsarlas desde los ayuntamientos. Queremos ser la bandera de Europa, referentes en sostenibilidad, ser neutros en 2030. Tenemos mucho avanzado y seguiremos trabajando para impulsarlo".

Por su parte, Rafael Benjumea, Presidente de UNEF, ha destacado que “las comunidades energéticas son herramientas clave contra la despoblación y representan la España que queremos: participativa, sostenible y que aprovecha sus recursos renovables para generar beneficios en el territorio. Es el momento de terminar de impulsar su desarrollo eliminando las barreras normativas, administrativas y económicas que aún limitan su potencial y compartiendo, en encuentros como este, las grandes posibilidades que este modelo ya tiene para el desarrollo social y económico de las comunidades”.

Profesionalizar para consolidar y escalar

El crecimiento de las comunidades energéticas está trasladando el reto desde la creación de nuevas iniciativas hacia la consolidación y escalado de las existentes. Muchas de las comunidades ya constituidas necesitan ahora ampliar su número de socios, profesionalizar su gestión, incorporar nuevas actividades técnicas y desarrollar fuentes de ingresos propias. 

La jornada ha abordado en este sentido la necesidad de dotar a las comunidades de herramientas que permitan gestionar una mayor complejidad. La gestión de socios y documentación, el acceso y tratamiento de datos, la facturación y la transparencia hacia los participantes son algunos de los procesos en los que la tecnología y la digitalización pueden contribuir al escalado de los proyectos. 

La profesionalización tiene también una dimensión social y organizativa: ampliar y fidelizar la base de socios, incorporar empresas y reforzar la gobernanza y participación serán elementos necesarios para construir comunidades más robustas y sostenibles.

Más allá del autoconsumo

Otro de los principales mensajes de la Cumbre ha sido la necesidad de avanzar desde comunidades energéticas centradas principalmente en el autoconsumo hacia ecosistemas energéticos locales capaces de integrar nuevos servicios y actividades.

El almacenamiento, la movilidad eléctrica, la eficiencia energética y los servicios de flexibilidad pueden ampliar tanto los beneficios para sus miembros como el papel de las comunidades dentro de un sistema eléctrico cada vez más distribuido. La jornada ha analizado también las barreras regulatorias y de tramitación que todavía deben resolverse para facilitar esta evolución. 

Este desarrollo permite además incorporar a actores tradicionalmente alejados del ámbito energético. La Cumbre ha compartido diferentes modelos y experiencias vinculados a la industria, el sector agrario, las comunidades de regantes y los entornos urbanos, poniendo de manifiesto la capacidad de adaptar las comunidades energéticas a distintos perfiles de consumidores y actividades económicas. 

Financiación más allá de las ayudas

La sostenibilidad económica se sitúa asimismo entre los grandes desafíos de esta nueva etapa. El crecimiento y diversificación de los proyectos exige desarrollar fórmulas que permitan financiar nuevas inversiones y reducir progresivamente su dependencia de las ayudas públicas.

Durante la Cumbre se han abordado instrumentos como los Certificados de Ahorro Energético (CAE), crowdfunding y crowdlending, banca ética y acuerdos con entidades bancarias, PPAs e institutos públicos de financiación, así como la generación de recursos propios y la participación en distintos mercados para obtener ingresos adicionales. 

Completar el marco regulatorio

El marco normativo ha sido otro de los ejes centrales del encuentro. La aprobación del RDL 7/2026 ha incorporado medidas relevantes para facilitar el desarrollo de las comunidades energéticas, entre ellas el reconocimiento de su promoción y participación como competencia propia de los municipios, la ampliación de 2 a 5 kilómetros de la distancia del autoconsumo colectivo, la creación de la figura del gestor de autoconsumo y la inclusión del almacenamiento en la deducción del IRPF por autoconsumo. 

El siguiente paso será completar este avance con el Real Decreto específico de comunidades energéticas que, según ha compartido Jesús Ferrero, subdirector general de Energías Renovables del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, quien ha participado en el encuentro, llegará “pronto, en este año”.

Entre las cuestiones planteadas durante la Cumbre figuran la creación de un registro oficial, la clarificación del control efectivo y la autonomía, los criterios de proximidad de los proyectos y la simplificación administrativa, incluyendo ventanillas únicas en las comunidades autónomas. 

Comunidades energéticas con impacto en el territorio

La evolución tecnológica y económica del modelo mantiene como elemento central su capacidad para generar beneficios en el territorio y favorecer la participación de ciudadanos, empresas y administraciones en la transición energética.

El hecho de que el 65,5% de las comunidades energéticas opere en municipios rurales refuerza su potencial como herramienta de desarrollo local y cohesión territorial. La jornada ha analizado también el papel de ayuntamientos, diputaciones y otras entidades públicas para facilitar su implantación y conseguir que sus beneficios económicos, sociales y ambientales permanezcan en los territorios. 

La III Cumbre de Comunidades Energéticas concluye así situando el siguiente salto de las comunidades energéticas en la combinación de profesionalización, nuevas vías de financiación, diversificación de servicios y un marco regulatorio completo, con el objetivo de transformar el crecimiento de los últimos años en proyectos sólidos, escalables y sostenibles.