En referencia al aumento de la producción de petróleo en 206.000 barriles diarios a partir de abril en respuesta a la escalada del conflicto en Oriente Medio, incluida la interrupción del suministro de petróleo y gas en el estrecho de Ormuz.
El director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Mads Christensen, ha declarado:
“La reunión de la OPEP deja una cosa clara: mientras nuestro mundo funcione con petróleo y gas, nuestra paz, nuestra seguridad y nuestros bolsillos siempre estarán a merced de la geopolítica. El aumento de la producción puede aliviar temporalmente la presión sobre los precios, pero no aborda la vulnerabilidad estructural que subyace a esta crisis recurrente: la continua dependencia mundial de los combustibles fósiles.
Los líderes políticos de todos los países deben despertar y recuperar la brújula moral. Esto significa buscar soluciones pacíficas y diplomáticas, y garantizar el acceso a una energía asequible y sostenible que sustituya la volatilidad del orden mundial impulsado por los combustibles fósiles. Las energías renovables permiten la producción local de energía y no son rehenes de los conflictos geopolíticos.
La escalada de violencia en Oriente Medio es una tragedia humana. Una vez más, la población está sufriendo las consecuencias de la violencia y los flagrantes ataques de Donald Trump a la legalidad internacional. Greenpeace pide un alto el fuego inmediato, el respeto del derecho internacional y el retorno a la diplomacia para poner fin al sufrimiento de la población civil”.
Asociaciones ecologistas avisan de la acaparación de miles de millones de euros para alimentar estas energías en vez de impulsar una transición energética basada en renovables.