Presenta una composición prácticamente idéntica al gas natural, lo que permite su inyección directa en la red gasista existente y su uso en los mismos equipos finales, sin necesidad de modificaciones técnicas significativas.
La transición energética del sector de la edificación se encuentra en un momento decisivo. La combinación de la emergencia climática, la crisis energética y el ambicioso marco regulatorio europeo obliga a acelerar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en aquellos sectores con mayor peso en el consumo final de energía. En este contexto, la calefacción y la producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS) representan uno de los principales retos y, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades para avanzar en la descarbonización.
La Unión Europea ha establecido, a través del Pacto Verde Europeo y del paquete legislativo Fit for 55, el objetivo vinculante de reducir las emisiones netas al menos un 55 % en 2030 respecto a los niveles de1990, con la meta final de alcanzar la neutralidad climática en 2050. El sector de los edificios adquiere así un papel estratégico, ya que concentra aproximadamente el 40 % del consumo energético y más del 36 % de las emisiones de CO2 asociadas.
A nivel nacional, la Ley 7/2021 de Cambio Climático y Transición Energética y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) refuerzan este enfoque, apostando por un mix energético más eficiente y renovable. En él los gases renovables —biogás, biometano, gas natural sintético e hidrógeno renovable— se consolidan como vectores energéticos complementarios a la electrificación. Dentro de este conjunto, el biometano destaca por su capacidad para ofrecer una descarbonización inmediata y efectiva, especialmente en la rehabilitación del parque edificatorio existente, gracias a su total compatibilidad con las infraestructuras y los sistemas térmicos actuales.
El biometano es un gas renovable obtenido a partir del biogás, producido mediante digestión anaerobia de residuos orgánicos de origen agrícola, ganadero, industrial o urbano. Tras un proceso de upgrading, se eliminan impurezas y se incrementa la concentración de metano hasta alcanzar una calidad equivalente a la del gas natural de origen fósil.
Desde el punto de vista energético y químico, el biometano presenta una composición prácticamente idéntica al gas natural, lo que permite su inyección directa en la red gasista existente y su uso en los mismos equipos finales, sin necesidad de modificaciones técnicas significativas.
Esta característica convierte al biometano en una solución “drop-in”, plenamente alineada con el principio de neutralidad tecnológica defendido por FEGECA: diferentes tecnologías deben competir en igualdad de condiciones siempre que aporten eficiencia, reducción de emisiones y viabilidad económica.
En la actualidad, las calderas de condensación representan el estándar de máxima eficiencia para sistemas térmicos alimentados con gas. Su funcionamiento se basa en la recuperación del calor latente contenido en el vapor de agua de los gases de la combustión, alcanzando rendimientos estacionales superiores al 100 % sobre PCI.

El uso de biometano en este tipo de generadores no altera su comportamiento ni sus prestaciones. Desde el punto de vista técnico:
Esta compatibilidad permite que el cambio de combustible se traduzca directamente en una reducción de emisiones de CO2, sin penalizar la eficiencia ni el confort térmico del edificio. Frente a otras alternativas de más compleja implantación en edificios existentes, como los sistemas totalmente electrificados que requieren reformas profundas, el biometano permite aprovechar la inversión ya realizada y optimizar el ciclo de vida de las instalaciones.
fueron construidos antes de la entrada en vigor de las primeras normativas de eficiencia energética. La rehabilitación de estos inmuebles constituye, por tanto, uno de los mayores desafíos para el cumplimiento de los objetivos climáticos.
En este escenario, las soluciones tecnológicas deben satisfacer tres condiciones fundamentales:
El biometano responde de forma eficaz a estas tres exigencias. Al poder aprovechar la infraestructura gasista existente y los sistemas de calefacción actuales, se evita la necesidad de reformas integrales, reduciendo costes, plazos y barreras técnicas.
Además, el PNIEC reconoce explícitamente el papel de los gases renovables en la descarbonización para usos térmicos, especialmente en aquellos casos donde la electrificación total no es viable a nivel técnico o económico.

Uno de los principales valores del biometano reside en su balance de emisiones. Considerando el ciclo de vida, su uso puede suponer una reducción de emisiones de CO2 de entre el 80 % y el 100 % respecto al gas natural fósil, en función del tipo de residuo utilizado y del proceso de producción.
Este elevado porcentaje de descarbonización se debe, entre otros factores:
Desde una perspectiva sistémica, el biometano no solo contribuye a la reducción de emisiones, sino también a la mejora de la independencia energética, al desarrollo del entorno rural y a la creación de empleo local asociado a nuevas plantas de producción.
Para valorar adecuadamente el papel del biometano en la descarbonización de la edificación, es necesario situarlo en el contexto real del sistema gasista español, tanto en términos de consumo como de capacidad de sustitución.
El consumo total de gas natural en España se sitúa actualmente en el entorno de los 312 TWh anuales, considerando todos los sectores.
De este total, aproximadamente un tercio corresponde a usos térmicos en edificios, es decir, calefacción y producción de Agua Caliente Sanitaria en el sector residencial y terciario.
Este dato pone de relieve que el ámbito de los edificios constituye uno de los principales focos de actuación para reducir emisiones de CO2 de forma efectiva.
En cuanto a los gases renovables la producción actual de biogás en España se sitúa en torno a 4 TWh anuales, procedentes principalmente de residuos urbanos, agroganaderos e industriales. La producción de biometano, es decir, biogás depurado hasta calidad de gas
natural e inyectado en red, es todavía limitada, con valores inferiores a 1 TWh anual, aunque en clara fase de crecimiento.
En términos relativos, el biometano representa hoy menos del 1 % del consumo total de gas, lo que evidencia que se trata de una tecnología aún incipiente, pero con un elevado potencial de desarrollo.
La Hoja de Ruta del Biogás del Gobierno de España establece como objetivo para 2030 alcanzar una producción superior a 10 TWh anuales de biogás, con una parte significativa destinada a biometano.
Este volumen permitiría cubrir en torno al 3 % del consumo total de gas natural, o aproximadamente un 10 % del gas utilizado en edificios, si se prioriza su aplicación en calefacción y ACS.
Desde una perspectiva de descarbonización, estos porcentajes son especialmente relevantes, ya que permitirían reducir de forma directa las emisiones del parque edificatorio existente sin necesidad de modificar las instalaciones actuales.
Diversos estudios sectoriales coinciden en señalar que el potencial técnico del biometano en España podría situarse en el entorno de 30–40 TWh anuales, aprovechando de forma eficiente los residuos disponibles.
Este volumen equivaldría a hasta un 10–15 % del consumo actual de gas natural, o una parte muy significativa del consumo térmico de los edificios.
En el horizonte inmediato, el despliegue del biometano se apoya en:
A medio plazo, el biometano se perfila como un pilar fundamental para:

El biometano se consolida como una solución eficiente, madura y disponible para avanzar en la descarbonización del sector de la edificación, especialmente en el ámbito de la rehabilitación. Su capacidad para reducir emisiones de forma inmediata, sin comprometer la eficiencia ni requerir grandes inversiones adicionales, lo convierte en un vector energético clave dentro del mix de tecnologías necesarias para cumplir los objetivos climáticos.
En este contexto, FEGECA desempeña un papel esencial en la divulgación técnica, la defensa de la neutralidad tecnológica y el impulso de soluciones que combinen eficiencia, sostenibilidad y viabilidad real.
Alcanzar los objetivos 2030 y 2050 exigirá la coexistencia de distintas tecnologías eficientes y renovables. El biometano, plenamente alineado con este enfoque, demuestra que la transición energética puede avanzar de forma pragmática, ordenada y eficaz, aprovechando los recursos y las infraestructuras ya disponibles.
Autor: Carlos Saldaña
Miembro de la Comisión Técnica de FEGECA
Asociación que representa a los principales fabricantes de equipos de calefacción, climatización y producción de ACS en España, y que promueve soluciones eficientes, renovables y tecnológicamente neutras en el ámbito de la edificación.
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