Un pueblo en un profundo valle de Noruega, vence la sombra del invierno instalando unos reflectores alimentados con energía fotovoltaica, que reflejan la luz solar, que sí que llega a lo alto de la montaña, enfocando la plaza del pueblo.
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Si el modelo actual no puede garantizar estabilidad sin disparar el coste marginal, la conclusión es técnica y evidente: toca poner verde al sistema. Necesitamos integrar almacenamiento, gestión de la demanda y una red que realmente responda.
Claves del futuro del sector y también de la evolución de España hacia una economía sostenible.