España, - la cigarra europea en energías renovables-, es incapaz de seguir los designios y objetivos marcados por la Unión Europea.La ya demostrada, consensuada, consagrada, y permitida corrupción política se lo impide.
La política de cohesión de la Unión Europea para el período comprendido entre 2007-2013 tiene como objetivo prioritario conseguir un desarrollo económico y social equilibrado del territorio apoyado en un mayor crecimiento sostenible de las regiones y la creación de más puestos de trabajo y de mejor calidad, tal y como queda recogido en el artículo 3 del Reglamento (CE) nº 1083/2006, por el que se establecen las disposiciones generales relativas al Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), al Fondo Social Europeo (FSE) y al Fondo de Cohesión.
De este modo se trata de fomentar un modelo de desarrollo sostenible que tenga como objetivo prioritario la cohesión económica y social apoyándose en un crecimiento con una clara dimensión social y ambiental.
Así, con el fin de aumentar el valor añadido de esta política, sus objetivos se han concentrado en los tres siguientes:
1) Convergencia,
2) Competitividad Regional y Empleo y
3) Cooperación Territorial Europea.
En este sentido, el artículo 4 del Reglamento (CE) no 1080/2006, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 5 de julio, relativo al Fondo Europeo de Desarrollo Regional, dispone que este Fondo, con arreglo al objetivo de Convergencia, centrará sus intervenciones en apoyar el desarrollo económico sostenible e integrado, a nivel regional y local, y el empleo, mediante la movilización y mejora de la capacidad endógena a través de programas operativos de modernización y diversificación de las estructuras económicas y preservación de empleo sostenible.
Asimismo, se establece en el precitado artículo que para lograr dicho objetivo deberá atenderse fundamentalmente a una serie de prioridades, entre las que se encuentra la de apoyar inversiones en energía encaminadas a la mejora de la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables.
Las organizaciones defienden las medidas que aseguren una reducción real de emisiones sin poner en riesgo la biodiversidad ni la seguridad alimentaria.
Las mesas de debate celebradas han contado con ponentes de alto nivel técnico e institucional que han compartido datos y experiencias sobre tres grandes ejes: biodiversidad, sostenibilidad social y reciclaje de las plantas fotovoltaicas.