El sector de la edificación exige un plan estatal y autonómico ante el impacto de las altas temperaturas tras un verano con más de 5.800 muertes vinculadas al calor extremo y un 33,6% de hogares que no alcanzan una temperatura confortable
Una coalición formada por 18 entidades técnicas, sociales y profesionales ha presentado una declaración conjunta para exigir que la adaptación de los edificios y las ciudades al calor extremo sea una cuestión de máxima prioridad política en la próxima legislatura. El documento subraya la urgencia de actuar tras un periodo estival marcado por cifras récord de mortalidad y por la falta de preparación del parque edificado español.
Las altas temperaturas registradas durante el verano dejaron un trágico saldo de 5.800 fallecimientos, superando todos los registros históricos del sistema de monitorización diaria. El problema afecta de manera transversal a gran parte de la población: el 33,6% de los hogares asegura no contar con una temperatura suficientemente fresca en los meses estivales, mientras que el 34,4% reconoce que su vivienda arrastra necesidades de eficiencia energética pendientes de ejecutar. La exposición prolongada al calor no solo genera estrés térmico, sino que agrava patologías cardiovasculares, neurológicas y renales, afectando con especial dureza a personas mayores y jóvenes.
Para atajar este problema, las entidades firmantes proponen regir las actuaciones bajo la "Jerarquía de la Refrigeración Sostenible", estructurada en tres niveles de intervención consecutivos:
Medidas pasivas: Priorizar el aislamiento térmico de fachadas y cubiertas —dado que casi la mitad de las viviendas españolas se construyeron antes de que fuera obligatorio— y fomentar el sombreamiento mediante elementos vegetales o toldos para frenar la radiación solar directa.
Refrigeración de bajo consumo: Implantar soluciones de bajo coste energético como ventiladores o refrigeradores evaporativos, especialmente eficaces en climas secos.
Medidas activas de alta eficiencia: Utilizar sistemas de climatización modernos y reversibles que reduzcan drásticamente el consumo energético y eviten el uso de combustibles fósiles.
El sector pone a disposición de los gobiernos su experiencia técnica y reclama una estrecha colaboración en siete ámbitos fundamentales:
Ayudas específicas: Creación de programas con fondos finalistas y flexibles orientados a preparar los edificios frente a las olas de calor.
Indicadores y herramientas: Establecer sistemas de seguimiento alineados con el marco europeo LEVELS y potenciar el visor URBAN3R para priorizar intervenciones en los entornos más vulnerables.
Concienciación y empleo: Campañas divulgativas dirigidas a la ciudadanía sobre mejoras en viviendas y fomento de la mano de obra especializada en rehabilitación.
Financiación y fiscalidad atractiva: Impulsar líneas de crédito público-privado al 0% de interés y aplicar incentivos tributarios como la reducción del IVA en la rehabilitación, penalizando a los edificios ineficientes y protegiendo siempre a los colectivos vulnerables.
Agilización burocrática: Simplificar los trámites administrativos en la tramitación de certificados de ahorro energético y en el aumento de potencia eléctrica.
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