SueloSolar
5-1-2015
Carlos Mateu
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Aspectos a tener en cuenta en una auditoria energética sobre el alumbrado.

Conseguir alumbrados con la eficacia que permite la tecnología actual resulta una exigencia básica, no sólo bajo el punto de vista empresarial, sino por el propio interés nacional.


Son tres los aspectos a tener en cuenta:

A.  Incidencia de la tensión de suministro sobre la eficacia

Todas las lámparas se ven afectadas, en su eficacia y en el flujo emitido, por la tensión de suministro de la energía eléctrica. Por ejemplo una lámpara de incandescencia subtensionada un l0 % emite el 70 % de su flujo luminoso inicial, reduciéndose su eficacia al 80 %. Algo similar ocurre con las lámparas de descarga, con incidencia variable según sus tipos y las características de sus accesorios; así, por ejemplo, en el caso de una lámpara de vapor de mercurio, el flujo emitido se reducirá un 20% si la tensión del suministro eléctrico es el 90% de la nominal, si se utiliza un buen balasto inductivo, o un 2 % si este es del tipo regulador.

La sección de los conductores influyen en la caída de tensión que se ocasiona a lo largo de un circuito; si se tiene unas dimensiones inadecuadas (sub dimen-sionamiento inicial, incremento de las cargas conectadas sobre las previsiones realizadas, etc.) la tensión del suministro eléctrico a las lámparas o accesorios podrá ser tan baja que resulte inadmisible desde el punto de vista económico, dada su incidencia negativa sobre la eficacia de las fuentes de luz.


B. Incidencia de la tensión de suministro sobre la calidad

Las características de las lámparas, cuando éstas funcionan subtensionadas, se ven afectadas en muchos aspectos que inciden en la calidad de la iluminación; básicamente, en el flujo que emiten y en el color de la luz que proporcionan. Por consiguiente, si el circuito al que se conecta una lámpara está subdimensionada y, por consiguiente, la tensión de suministro de energía eléctrica es menor que la nominal, la calidad de la iluminación puede ser muy inferior a lo previsto o deseado.

El color de la luz emitida por las lámparas de incandescencia depende de la tensión de la corriente eléctrica a la que se conecta, pues es función de la temperatura que alcanza el filamento. Así, por ejemplo, una lámpara de incandescencia de una eficacia de 20 años conectada a su tensión nominal emite una luz con una temperatura de color muy cerca a los 3,000ºK, mientras que si aquella se reduce en 10%, dicha temperatura descenderá por debajo de los 2,900ºK. Algo similar ocurre con las lámparas de descarga (tubos fluorescentes y lamparas de alta intensidad de descarga), pues el color de la luz que emiten varia con la presión de los gases dentro de las lámparas o tubos de descarga que, a su vez, depende, entre otros factores de las características constructivas y condiciones de empleo, de la tensión de la corriente a la que se conecta. Esta variación de color, sobre todo en las lámparas de halogenuros metálicos, cuyo uso viene determinado con frecuencia por su elevado índice de rendimiento en color, aconseja en muchos casos, la utilización de balastos autoreguladores.

Por todo lo indicado, se comprende la importancia de conectar las lámparas, o sus accesorios, a la tensión nominal y, de ahí, la trascendencia de que las caídas de tensión en los conductores que las alimentan sean los mínimos compatibles con la economicidad de la red eléctrica.


C. Incidencia de la tensión de suministro sobre el funcionamiento

Si las lámparas de descarga funcionan subtensionadas, muchas de las características que influyen en el costo de la iluminación se ven afectadas negativamente y, por consiguiente, cuando la sección de los conductores no está bien dimensionada, la economicidad de la instalación de alumbrado será inferior a lo que sería posible o deseable.

Lógicamente, ello afecta a las instalaciones realizadas con todo tipo de lámparas, da la influencia de la tensión a que se conectan sobre su eficacia; pero, en el caso de lámparas de descarga, ello afecta a otros factores que condicionan la economicidad de su uso como, por ejemplo, a su duración, a las características de la curva de mortalidad, etc. Se incrementa así el costo del reemplazo de lámparas, uno de los de mayor peso en el gasto ocasionado por la conservación de la instalación.

Si, como consecuencia de posibles fluctuaciones en la tensión de la corriente eléctrica suministrada, cuyo valor mínimo puede verse reducido aun más por su subdimensionamiento de los circuitos de alimentación, las lámparas de descarga llegan a apagarse y posteriormente a encenderse, ello incidirá muy desfavorablemente sobre la calidad de servicio del alumbrado y, si este proceso se repite, la duración de la fuente de luz podría verse afectada.

Cuando la lámpara de descarga arranca con tensiones inferiores a la nominal, se desprende más material, acortándose su vida; ello, que no solo afecta a la duración de la lámpara sino también a la depreciación del flujo que emite a lo largo de su utilización, puede modificar decisoriamente la curva de mortalidad, impidiendo que pueda usarse con validez para efectuar el programa de mantenimiento.

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