SueloSolar
13-2-2018
Carlos Mateu
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D. José Donoso (UNEF) aclara algunos de los malentendidos que hay sobre el sistema del autoconsumo fotovoltaico. 

Reproducimos a texto la intervención de D. José Donoso, como Director General de UNEF, en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados, en su defensa del autoconsumo fotovoltaico.


D. José Donoso: Muchas gracias, señorías, por darme la ocasión de estar hoy aquí con ustedes intentando trasladarles nuestra opinión o algunos números sobre cuál es el impacto real sobre el autoconsumo e intentar aclarar algunos de los malentendidos que hay sobre el sistema del autoconsumo. 

Para empezar, quería aclarar un poco qué pasa con la factura, porque normalmente se dice que el autoconsumidor no contribuye al sistema. Si vemos una factura estándar (Muestra una diapositiva), observamos que tiene tres elementos: el término potencia, que es la parte fija; el término de la energía, que es la parte variable en función de la energía que se consume; y la parte impuestos. Lo que nos interesa hoy aquí es sobre todo el segundo elemento porque, a menos que instale baterías, el autoconsumidor va a seguir pagando por el término de potencia exactamente la misma cantidad que la que pagaba anteriormente -esos porcentajes son estándar, la media de un consumidor doméstico-, porque no puede bajarse el término potencia. Por tanto, la mayor parte de la contribución va a estar ahí. En el término de energía es donde el autoconsumidor puede reducir su factura, y ese término de energía tiene dos componentes, el que está en viola, que es el coste de la energía -es la parte del precio del mercado, por decirlo así, la parte de precio pool- y el resto de componentes que podríamos llamar estructurales, de cargas y peajes, que se incluyen en el término de energía. La parte que se pone en cuestión cuando se discute en general es esa parte de componentes, de cargas y peajes, que el autoconsumidor deja de pagar cuando autoconsume, pero sigue contribuyendo a la red exactamente igual que cualquier otro consumidor en función de la energía realmente consumida. Sigue pagando su término de potencia y por cada kilovatio que coge del mercado sigue contribuyendo a la red por los diferentes costes. En la filosofía del real decreto lo que se hace es intentar que esto que se ha ahorrado el autoconsumidor deje de ahorrárselo; más o menos es que solo se ahorre la parte morada, sobre el coste de energía, pero que siga pagando la parte de los aranceles, aunque su consumo sea menor. ¿Qué es lo que sucede? Esto nos da unos recargos en relación con cualquier consumidor, es decir, que el autoconsumidor paga más que cualquier consumidor por la misma cantidad de energía que consume de la red. Se le está obligando a algo que no tiene mucho sentido, a pagar más por esa energía. 

En cuanto a si el real decreto supone una barrera económica, aquí podemos ver cuál era la situación antes del real decreto en términos de periodo de amortización de las instalaciones. El periodo de amortización eran de entre 14 y 16 años para el doméstico y sigue siendo igual porque el real decreto no aplica las cargas y peajes para el consumidor doméstico; para el sector servicios era ocho años y con las cargas y aranceles -por entendernos, el impuesto al sol- se ha multiplicado casi por dos, es decir, que de ocho años pasa a 12; y para las pequeñas y medianas industrias, que tenían un periodo de amortización de cinco años, pasa a 7,5 años. Es decir, se convierte en una auténtica barrera económica porque es la diferencia entre poder invertir o no, entre ser atractiva la inversión o no para hacer una instalación fotovoltaica de autoconsumo. 

Paso a dar respuesta a dos de los temas que han sido más utilizados en el debate para justificar por qué se hace esto, por qué se pone esta barrera económica al autoconsumo además de las barreras administrativas, de las que después hablará el siguiente compareciente. Se han utilizado fundamentalmente dos argumentaciones. Una es la argumentación de que afecta a la estabilidad del sistema, es decir, que si hay mucho autoconsumo, el sistema eléctrico no será sostenible o que todo el mundo va a tener que pagar más o se arruinará el sistema. La siguiente habla de la insolidaridad del sistema. Se utiliza la argumentación de que va a ser una inversión para ricos y que los pobres -así es como se dice a veces-, quien no pueda hacer autoconsumo, va a tener que pagar esa parte de coste que deja de pagar el sistema. Ante este tipo de afirmaciones, lo mejor es un poco de matemática, unos cuantos números para ver de qué estamos hablando, si de verdad es sostenible el sistema o no lo es. 

Para ello, como los números son siempre muy discutibles, nos ha parecido adecuado utilizar una fuente que creemos que será aceptada por todos, es el informe de la Secretaría de Estado de Energía sobre la proposición de ley para el fomento del autoconsumo eléctrico de varios grupos parlamentarios; informe presentado dos veces con los mismos números en este Parlamento. ¿Qué dice este informe? Que se estima que el 2% del consumo eléctrico se produce en autoconsumo; cifra tomada de las apreciaciones del sector. Que conste que no sabemos de qué sector está hablando ni de dónde sale este 2%, pero no tiene mayor importancia. Lo que sí tiene importancia es que este informe reconoce que si se retira el 2% de la generación del pool, esto equivale a 1 euro de reducción del precio del megavatio/hora, es decir, el autoconsumidor está teniendo un efecto -como es verdad y es normal, como ocurre con toda fuente renovable- de reducción del precio de mercado para el resto de los consumidores. Lo siguiente que dice es que 1 euro megavatio/hora supone el 2% del precio del pool, es decir, 220 millones de euros, valor similar al del impacto anterior, cuyos impuestos asociados serían otros 74 millones de euros de menor recaudación. Y también dice que si el 2% dejara de recaudarse supondría 50 millones de euros menos de peajes, que supondría, a su vez, menos impuestos recaudados, unos 14 millones de euros. Lo importante es el concepto. Está diciendo que el autoconsumidor ayuda a reducir el precio al resto de los consumidores y que, al mismo tiempo, por la parte de término de energía reduce el precio y hay un recargo. Para saber si es equitativo o no tenemos que saber si es superior uno u otro, y así vemos si de verdad se está procediendo a una transferencia de recursos de quien no puede hacer autoconsumo a los que hacen autoconsumo o no. 

Sobre la base de esos mismos números, ¿cuál es el autoconsumo del sistema? Para empezar, el autoconsumo fotovoltaico registrado es muy inferior a esas cantidades, estas son fuentes del registro de la Secretaría de Estado de Energía, y solo hay registrados hasta este momento 16 megavatios de autoconsumo. Seguramente, es una cifra inferior a la realidad, y nosotros calculamos que debe ser dos o tres veces esta la que realmente exista en nuestro país, aunque la que hay registrada es esa. Esto quiere decir que lo registrado en este momento son 25,6 gigavatios/hora, 0,01% del total del autoconsumo. Por cada 100 megavatios de autoconsumo, teniendo en base los números suministrados por la Secretaría de Estado en el informe anterior, la reducción de ingresos en el sistema es 1,65 millones de euros, es incluso inferior que la que nosotros calculábamos porque a nosotros nos salía que podía ser en torno a 2,3 millones, pero da igual porque estamos en el mismo orden de magnitud. Por cada 100 megavatios de autoconsumo, lo que deja de ingresar el sistema por la parte de cargas y peajes es 1,65 millones de euros, pero la reducción del precio pool es de 7,2 millones de euros. Esos mismos 100 megavatios por un lado estarían, por decirlo así, necesitando que se le adjudicaran 1,65 millones pero, por otro lado, están ahorrando a los consumidores 7,2 millones de euros. Además, se reduciría a los consumidores unos impuestos asociados por 2,43 millones. Para saber cuál sería el impacto total en el sistema, si es sostenible o no, nos falta una variable que es saber cuántos megavatios de autoconsumo se instalarían en España. Tendríamos que multiplicar estos datos que hemos puesto aquí de 1,65 ó 7,2 por cuál sería ese tamaño de mercado. 

Tenemos un proyecto piloto muy bueno que es Portugal. Portugal tiene una regulación de autoconsumo que es prácticamente en términos prácticos la misma que nosotros estamos defendiendo desde nuestra asociación en España, con lo cual, viendo qué está pasando Portugal, podemos extrapolarlo y ver lo que pasa en España. Vaya por delante que, por otro lado, tenemos otra fuente que es la de nuestras propias empresas de su estimación de mercado. En Portugal, que llevan tres años con autoconsumo, ¿qué ha sucedido? El primer año hicieron 32 megavatios, el segundo 20 megavatios y el año pasado hicieron 45 megavatios. Evidentemente, me dirá que Portugal es más pequeño y que no nos sirve el 45; es verdad, no se puede hacer una traslación automática, pero nos ha parecido que, tomando como traslación, o para tenerlo cuenta, la diferencia de PIB, el tamaño de la economía, podemos tener una idea aproximada de cuál sería la situación en España. Como tenemos que el PIB de Portugal son 185.000 millones de euros, el de España 1.113.000 euros, nos sale, extrapolando esa diferencia de PIB, que el tamaño en el mercado en España sería en torno a 250 megavatios al año. La información que nos dan nuestras empresas que están trabajando sobre el mercado estima que sin barreras económicas, una vez liberalizado el autoconsumo, estaría en el orden de 200 megavatios de media, es decir, que más o menos nos coincide la cifra. Si cogemos, por ejemplo, esta cifra de los 250, vamos a ver qué pasa con la sostenibilidad de sistema. El sistema español en el año pasado, año 2016, ingresó 16.795.631 euros. Con 250 megavatios, esos 16.795.631 euros se hubieran reducido a 4,1 millones de euros, es decir, el impacto en el sistema es del 0,00002%. Se puede considerar que el impacto en el sistema es nulo. Nadie viendo estos números, que son los números más o menos que hay, puede afirmar seriamente que el autoconsumo es una amenaza para el sistema eléctrico. 

¿Qué pasa con la cuestión de la equidad? ¿Con si de verdad hay una transferencia de rentas de quien puede o no puede hacer autoconsumo? El impacto anual del autoconsumo en los consumidores, si dividimos esas cifras anteriores por el número de consumidores que hay en España, sería anualmente lo que tendrían que pagar de más si el Gobierno optara por la solución de suplir esos menores ingresos por las cargas y peajes, y supondría unos 6,8 céntimos de euro. Eso es lo que le costaría a cada consumidor. Pero ese mismo consumidor se estaría ahorrando por la bajada en el pool 29,6 céntimos de euros. -Repito, todos estos datos son a partir de los datos suministrados por la Secretaría de Estado y Energía, informes firmados por los dos últimos secretarios de Estado-, y la reducción anual de impuestos asociados que tendría sería de 10,1 céntimos de euro. Es decir, que el saldo sería positivo y, cada consumidor, con el autoconsumo al año ganaría 32,9 céntimos de euro. Por simplificar, podríamos decir que por cada euro de reducción de ingresos en el sistema por el autoconsumo se produciría una ganancia neta para los autoconsumidores de cinco euros. De todas formas, como digo, hablamos de cantidades tan insignificantes que hacen que estos temas, que están trayendo tanto que debatir, no sean realmente temas para debatir. No puede ser la realidad que se generen estas barreras al autoconsumo sin más, o hay otras razones que no son las que dicen o no se han hecho bien los números porque por estas cifras no se justifica todas las barreras que se están poniendo a su desarrollo. 

Como queda claro con esta argumentación, todos ganan con el autoconsumo en es un win win, nadie pierde en la sociedad y esto es sólo desde el punto de vista de reducción, luego tenemos los otros aspectos. No nos olvidemos del aspecto ambiental de que estamos sustituyendo el consumo de combustibles fósiles con la fotovoltaica en general y el autoconsumo en particular, la necesidad de conseguir los objetivos de los acuerdos de París, y no nos olvidemos de que esto es avanzar en una línea tecnológica, es avanzar hacia ese camino de autoconsumo, gestión de los excedentes del autoconsumo con la red, redes inteligentes y ciudades inteligentes. Ese es el nuevo modelo tecnológico porque el mundo va evolucionado y España no se puede quedar aparte. 

Generación de empleo. Es muy capilar. No es un empleo solo para grandes empresas, sino que en general este es un empleo en el autoconsumo en el que puede haber empleo en el centro de I+D tecnológico, en la fábrica de componentes, pero también lo hay y mucho, muchísimo, a nivel del pequeño instalador de pueblo de cualquier parte de nuestro país. Todos esos beneficios y sin ningún coste. 

¿Cómo sería el modelo de autoconsumo que nosotros defendemos? Muy rápidamente se lo comento. Es un modelo de autoconsumo que básicamente intenta aplicar el sentido común a la regulación, intentando que las tramitaciones administraciones sean lo más ágiles posible y los costes que se carguen sean los que de verdad esté ocasionando el autoconsumo. Por un lado, que haya dos tipos de instalaciones: las que tienen vertido a la red y las que no lo tienen. Las instalaciones sin vertido a la red tienen que tener un limitador o un control de potencia para que cumplan de verdad con lo que están diciendo y en ningún momento puedan verter a la red, si optan por esta fórmula. El sujeto es un único consumidor y no tiene que haber ningún tipo de cargo sobre la energía autoconsumida. Al ser para consumo propio o autoconsumo pueden poner la potencia que quieran porque es únicamente para ellos, no es como un negocio. 

El otro tipo de autoconsumidor es el que tiene excedentes y los quiere verter a la red, por lo que en ese caso consideramos que puede haber un sujeto distinto del sujeto consumidor o propietario para favorecer la creación de empresas de servicios energéticos, o que las propias compañías eléctricas puedan desarrollar este nuevo modelo de negocio sin cargos sobre la parte autoconsumida, porque es un derecho, es su instalación, pero sí con cargos sobre la parte de energía que vierte a la red, donde tendrá que pagar lo que corresponda como cualquier otro generador por esa parte de energía que sí vierte. 

Como nuestro modelo es un modelo en el que no queremos que se produzca un desarrollo rápido ni que nadie lo utilice como un negocio, pedimos que esa retribución sea en función del precio pool, del precio de mercado, menos los costes que se generen por la utilización de la red, como cualquier otro tipo de productor. Además, se ha de limitar la potencia a instalar y que sea la del consumidor para que sea realmente un sistema de ahorro y de eficiencia energética, no un sistema para intentar ganar dinero vendiendo la energía a la red. 

Voy a abordar las partes fundamentales, por ejemplo, el autoconsumo colectivo, que es fundamental porque esto sí que es autoconsumo más eficiente, ya que cuánto mayor sea el tamaño de la instalación, se podrán obtener precios más baratos y conseguir una mayor rentabilidad para esas instalaciones y que, además, se llegue a más gente. Por ejemplo, es el caso de personas que viven en bloques de edificios para los que sería más difícil acceder de manera individual al autoconsumo y que con un autoconsumo colectivo podrían beneficiarse todos. No vemos ninguna razón por la cual en un edificio se puede tener una calefacción colectiva pero no un autoconsumo colectivo; se puede producir calor, pero no electricidad de forma colectiva. Por ejemplo, en Francia están priorizando el autoconsumo colectivo en su promoción del autoconsumo. El borrador de directiva de la Comisión deja claro que en el futuro no se podrá prohibir, como sucede en la regulación española, este autoconsumo colectivo, que tendrá limitaciones porque -repito- todo nuestro modelo está hecho para que sea un sistema de ahorro o de eficiencia, pero que nunca un negocio para nadie. 

En cuanto al registro y la tramitación administrativa, como dice la directiva comunitaria, no ya el borrador, sino la que está en vigor, ha de ser adecuada a las características de la instalación, y no superior. Para las pequeñas, de menos de 10 kilovatios, como sucede en Portugal, será una simple comunicación informática; las grandes, conforme a sus características, y lo que dice el reglamento de instalaciones de baja tensión, tendrán que cumplir con la reglamentación correspondiente. Las de tipo A, que no están conectadas a la red, no necesitan contadores porque no van a vender nada a la red y, las de tipo B, contarán con un contador bidireccional único. Esto es importante porque una de las barreras más importantes que existen en este momento para el autoconsumo es la obligatoriedad de tener un segundo contador en el punto frontera. No hay justificación a un segundo contador cuando además te están obligando a que los contadores sean telegestionables, telecomunicables y de todos los teles del mundo. Por tanto, no necesitas un segundo contador, pero no lo necesitas, sobre todo, porque que al ser bidireccional con uno te vale. Esto se está convirtiendo en un negocio para los vendedores de contadores, si bien hay problema añadido importante y es que la regulación existente obliga a que sea en el punto frontera. Esto no se entiende muy bien y se está dejando a la interpretación del inspector de la compañía eléctrica de turno, qué es el punto frontera, ya que en muchos casos se está llegando al absurdo de que cuesta más llevar el cable del contador y el contador al punto frontera que la propia instalación fotovoltaica, por lo que esto se ha convertido en una barrera económica de primer orden sobre algo que no tiene el menor sentido. Con un contador único bidireccional se puede contabilizar muy bien todo lo que entra y lo que sale en un sentido y en otro, y no hace falta que esté en un lugar externo de la instalación. 

Respecto a las baterías, tengo que decir que otra de las anomalías de nuestra regulación es que se aplica con la misma filosofía una barrera económica a las baterías. Si alguien instala baterías y se puede reducir su término de potencia, la regulación dice que tienes que pagar eso que te estás ahorrando, para que no te ahorres nada. Esto es un sinsentido. Para hacernos una idea general, en Estados Unidos y en el norte de Europa, en Alemania en Holanda, normalmente el Gobierno subvenciona las baterías porque dan más fiabilidad a las instalaciones, la cantidad de energía sufre menos variación, es más permanente y ayuda a reducir los picos de la demanda. En Holanda, Alemania y también en California se dan subvenciones de hasta el 30% a estas baterías para ayudar a desarrollar este negocio; en cambio aquí, se pone una barrera a estas baterías con esta aplicación que no tiene ningún sentido porque está beneficiando al sistema realmente. 

Estos son básicamente los aspectos económicos del impacto, o no, que puede tener el autoconsumo sobre el sistema y sobre la economía de los consumidores. Creemos que son números que están muy lejos de suponer la amenaza que se ha querido presentar y que, por el contrario, el no liberalizar el uso del autoconsumo, el no eliminar estas barreras -repito, nosotros no pedimos que haya ningún tipo de primas o de subvenciones, simplemente que no se instalen barreras artificiales- supone perder una oportunidad tecnológica y una oportunidad de generación de empleo para nuestro país.



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